Me llamo mucho la atención, el comentario que hizo el compañero y amigo Lic. Miguel Ángel Haro, que en la política no puede pasarse uno la vida dándose golpes de pechos. Omito hacer referencia a la persona que dirigía sus comentarios por obvias razones, pero me gusto bastante la frase.
Dicha frase, estuvo resonando en mi cabeza por algunas horas, y gracias a mi mas grande defecto y pretensión, que es quererlo saber todo, empecé a desempolvar todas aquellas lecturas de los clásicos políticos, sobre todo los de “izquierda”, para poder entender todo este alboroto que yo mismo califique como la “izquierda santurrona”, para efectos de tener un nombre que clasifique una actitud, y podernos referir fácilmente a un personaje o actor político que se dice de izquierda, y se da tremendas autoflagelaciones, golpes de pecho, baños de pureza y demás actos penitentes, propios de los santurrones.
Cuando me refiero a golpes de pecho y autoflagelaciones no es sentido literal, sino en un sentido figurado, es decir cuando se dice: ¡yo nunca haré o he hecho esto!, ¡ustedes están en un error!, ¡es indigno, inmoral!, cuando se da una concertación o acuerdo político entre un partido de izquierda y el gobierno.
Una vez hecha la pregunta de porque tanta santurronería me di cuenta que no es algo sencillo de explicar, que tiene que ver con una formación que se les daba a todos lo militantes de izquierda y por ello es mas fácil encontrarla en las generaciones mas viejas del izquierdismo, que en las nuevas, puesto que hoy es muy poca la educación política que se recibe en los partidos.
He aquí la conclusión a la que llegue: Según la concepción que los ideólogos de izquierda tienen del Estado (burgués), siempre tendrá una característica, tiránica, despótica, antidemocrática, autoritaria, autócrata, y en algunos casos monárquicos, absolutistas, feudales, etc.
Es decir siempre, para estos teóricos el Estado tendrá una connotación negativa y por añadidura todo lo que conforme el Estado y todas sus ramificaciones.
Por ese motivo se sataniza toda forma de concertación y dialogo político con la fuerza política que tenga en su poder al Estado. Esto creo por la formación ideológica en la que educan a sus militantes, es decir: bajo la concepción de Estado autoritario, etc.
Por tanto para los militantes de estas organizaciones, es completamente indigno, ajeno a los objetivos del partido, a su ideología y principios. Cualquier vínculo político, con otra u otras organizaciones esta proscrito aun, existan coincidencias políticas, o benéficos tácticos de la acción que se pretenda hacer de manera conjunta entre estas.
Lo cual lleva siempre a un camino recto, vertical, plano, pero en el cual es demasiado difícil avanzar, lo cual también crea una corriente fundamentalista, o radical, para cualquier cosa política, aunque no tenga la menor importancia.
Sin embargo, existe un contrasentido en esta formación política que caracteriza negativamente al Estado, y la decisión de participar bajo las reglas de este en las instituciones que conforman al mismo Estado, como los son: La Cámara de Senadores, Diputados Federales y Locales, Gobernaturas y Alcaldías, sin decir que en el mismo sistema de partidos.
Y es en este sistema político, de representación en los Poderes Ejecutivos y Legislativos, donde los militantes de estas organizaciones de izquierda tienen que verse en la disyuntiva: concertar cuando estas al 100% de acuerdo conmigo, y divergir cuando no. Es decir todo o nada. Y si alguien piensa que es mejor una parte que nada, se enfrenta la concepción negativa que muchos compañeros de partido tienen de Estado, y se excomulga a quien no este de acuerdo.
La tarea que debe tener la izquierda nacional en el siglo XXI, es construir el nuevo pensamiento político acorde a las realidades, sociales, culturales, económicas y políticas, sin descuidar nuestra esencia e historial política, evolucionar o morir como cualquier otra especie, ese es el reto fundamental.
Para aquellos que abracen la ideología de izquierda, como un dogma de fe, y las palabras de Marx, Engels, Lenin, Mao, Trotsky, sean tomadas, como palabra divina, y por tanto inamovibles, infalibles, e infinitas, caerán invariablemente en una concepción mas apegada a las corrientes religiosas o conservadoras, que al origen científico de las misma doctrina marxista.
Los actores políticos de izquierda deben saber distinguir la realidad de la época cuando Karl Marx, escribió su obra “Manifiesto del Partido Comunista”, en la cual todavía, había monarquías feudales en casi todo el mundo, en la que la experiencia democrática más cercana, fue la Comuna de Paris, donde el capitalismo como tal, era una experiencia relativamente nueva, por ello Marx puedo descubrirlo y caracterizarlo como nadie lo ha hecho; A la época en la que actualmente vivimos, sino actuara con una visión política, fuera de toda realidad social, por tanto ajena a la gente que dicen representar. Los políticos de izquierda que no lo hagan pasaran toda su vida dándose golpes de pecho, sin llegar a ninguna parte.
viernes, 24 de agosto de 2007
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