Es imposible entender con claridad la realidad política del México de hoy, sin conocer la historia del País, y uno de sus principales actores: el Partido Revolucionario Institucional, antes Partido Nacional Revolucionario.
En el libro “El legislador a examen” de Fernando F. Dworak[1], donde plantea diversos argumentos para la reelección legislativa en México, también hace una crónica muy amplia sobre la historia del Poder Legislativo Federal y de los Estados, la lucha por el poder en el PRN y la manera en que se logra la instauración del centralismo político en este partido, la manera que esto contribuyo a la estabilidad política del País en las décadas de 1930 y 1940, y a formar el presidencialismo, que termino avasallando a los otros dos poderes en los que se divide nuestro sistema político.
Analizando desde otra óptica la información historia que contiene el texto en mención, se puede concluir que con la instauración del centralismo político en el PRN, la reforma al Articulo 59 de la Constitución Política de los Estado Unidos Mexicanos en 1933, donde prohíbe la reelección inmediata de Senadores Diputados y Federales, la autonomía y representatividad del Poder Legislativo perdió fuerza, en primera instancia por que para alcanzar nominación a dichos encargos por el PRN, implicaba sumisión total al líder del partido (el Presidente de la República) y en segunda, por que se representaba a los intereses políticos del Partido, sus caudillos y caciques locales y no los del electorado.
El centralismo, la no reelección y la hegemonía política obtenida por ser el grupo que se adjudico el poder del Estado tras la revolución, dieron por resultado un sistema absolutista de Partido de Estado, donde el legislador se convirtió en comparsa del Ejecutivo en turno, misma lógica, se siguió en las entidades federativas.
Por otro lado, la ausencia de un sistema de partidos políticos y sistema electoral que garantizara la democracia como forma de gobierno, generó que las elecciones de representantes populares, se volviera una designación del Partido de Estado, donde el ciudadano prácticamente era un espectador.
Al ser el Poder Legislativo una esfera que no esta en contacto directo con la gente, por la naturaleza de sus funciones, a diferencia del Presidente Municipal o el Gobernador, que sus funciones ejecutivas los vuelven el medio para la resolución de los problemas sociales, el legislador ante los ojos del ciudadano carecía de utilidad publica y en a lo sumo de su representación.
Con la fundación del PRI y la institucionalización de estas practicas, da como resultado que en la actualidad, el Gobernador se convierta en el gran legislador tal como se viene realizando desde la década de los 30 del siglo pasado.
La gran mayoría de Leyes que se han aprobado en la anterior y actual legislatura han sido remitidas por el Titular del Ejecutivo del Estado y los Legisladores del Partido del Gobernador, han llegado a manifestar que ni siquiera una coma le moverán a las propuestas enviadas por El, y solo por la presión opositora, se ha logrado cambiar dichos proyectos legislativos.
Tengo entendido que los partidos de oposición en el Congreso Local, son los que han presentado más iniciativas de Leyes; Los Diputados del partido mayoritario ha presentado pocas y solo promueve las iniciativas del Ejecutivo.
Esto quiere decir que cuando eran los tiempos del carro completo, probablemente los Legisladores Priístas no presentaban trabajo legislativo suficiente que justifica su presencia en el Congreso Sonorense.
Esto pone de manifiesto que la Reforma de Electoral, impulsada a nivel federal en la década de 1970, donde se empezó a construir los cimientos de sistema de partidos real en el país, posibilito que los partidos de oposición minoritarios tuvieran mayor representación en los órganos legislativos al incrementar el numero de diputados plurinominales, sumados a los que ganaban por mayoría, a la postre ha conseguido que el trabajo de los órganos legislativos, trabajen como tal y no solo como legitimadores de las propuestas de los Poderes Ejecutivos.
La mala fama, que rodea a los diputados en México, no es algo nuevo, se ha venido construyendo por muchos años, ahora quieren colgarle todos los milagritos a los “pluris”, curiosamente, los que se han encargado a lo largo de la historia de demeritar el trabajo vital que deben realizar los diputados como contrapeso y órgano fiscalizador, pero sobre todo de representación de los intereses populares.
La solución, no es ampliar o disminuir, ni los “pluris”, ni los “uni”, es que realmente tengan una representatividad, que sean los portavoces de sus regiones e incluso de la visión de su corriente política, pero sobre todo que realicen la función para la que fueron electos, es decir legislar.
Por su atención muchas gracias. Visite mi Web Log: http://xirculorojo.blogspot.com/
[1] Coedición del Fondo de Cultura Económica y la Cámara de Diputados LVIII Legislatura; 2003.
miércoles, 25 de abril de 2007
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