lunes, 12 de febrero de 2007

ESPECTRO POLITICO Y EL PRI DE IZQUIERDA.


El 9 de enero se cumplieron 3 años, de que dejo de pensar (pensaba luego existía) Norberto Bobbio, politólogo, jurista e intelectual Italiano, por lo cual me di a la tarea de releer algunos libros que tengo de este prolífico autor, y por supuesto, se reafirma en mí, la opinión de que Bobbio fue uno de los mas grandes pensadores del siglo XX, además sus planteamientos e ideas siguen cobrando vigencia, con el devenir histórico de los hechos cotidianos.

En 1994 Bobbio publico un libro que en español se titulo Derecha e izquierda. Razones y significados de una distinción política. (ed. Taurus, Madrid 1995.), en la cual el autor hace un análisis de la características políticas, ideológicas, sociales y del imaginario social de todos el espectro político, desde la ultra derecha hasta la ultra izquierda.

Después de la caída del muro de Berlín, se decía que el mundo era homogéneo, que la dicotomía Izquierda y Derecha, era cosa superada, sin embargo, en América latina y el mundo entero hemos visto el resurgir de las fuerzas de la izquierda (desde la centro hasta la ultra), y en nuestro País, la díada tuvo su función estelar en las personas de Felipe Calderón (PAN) y Andrés Manuel López Obrador (Coalición por el Bien de Todos), quienes son dignos exponentes de su alineación ideológica.

Según el propio Bobbio, se puede definir ambos polos ideológicos con una palabra que consigue englobar el fondo su lucha política: Derecha como jerarquía e Izquierda como Igualdad.

Para la derecha, mantener las diferencias son parte un proceso “natural”: siempre han existido y existirán las diferencias sociales, por lo tanto su lucha política no busca eliminar las causas que generan la concertación de riquezas y privilegios. Para la izquierda, todos los hombres nacemos iguales y las causas que generan la desigual social, son creadas por los mismos hombres y por tanto lucha para cambiar todo aquello que origina la inequidad social.

De ahí que la naturaleza del espectro político de derecha es conservador, mientras que la izquierda tiene una fuerte vocación transformadora o revolucionaria.

En México, la polarización social con respecto a estos dos ejes de la acción política, ha tocado las puertas del Partido Revolucionario Institucional, el cual muestra síntomas de una fractura de sus cuadros y sus bases, entre los que reclaman que su partido debe tener condición de izquierdista, los de centro y los de derecha. Por otra parte vemos como importantes sectores y liderazgos priístas, se han aliado al gobierno de derecha encabezado por Calderón.

En el caso del PRI y su polarización interna, debemos ponerla aun en duda con respecto a la orientación que verdaderamente vaya a tomar ese partido en su conjunto. Aunque importantes sectores que por su condición pudiesen reclamarse de izquierda (sectores campesinos y obreros) aun existen camaleones políticos que se acomodan al vaivén de la marea electoral y cambian de discurso (por que si fuera ideología no fuera así), según como vayan las encuestas (apuestas) de los candidatos a dirigir los destinos del PRI.

Sin duda alguna el mayor riesgo de una gran fractura en el PRI, lo es para la izquierda mexicana, debido a que el sector conservador, se alinearía inmediatamente, como ya lo ha venido haciendo al PAN y el sector de izquierda se quedaría a reconstruir y fortalecer lo que quede del PRI, teniendo la izquierda su electorado fragmentado en cuando menos cuatro partidos que se reclaman como tendencia de izquierda.

En cuanto al gran referente de la izquierda electoral en México el Partido de la Revolución Democrática, podemos concluir que este ha dado importantes pasos en su consolidación como una alternativa sólida de gobierno y un gran avance en cuanto a su presencia en las entidades federativas, así como en los órganos legislativos; pero sin duda un avance sustancial, que tal vez, pase inadvertido, es la reafirmación (de facto) de este como un partido de izquierda, al rechazar la postulación de la candidatura de Rosa Maria Payan al Gobierno de Yucatán, por incompatibilidad de programas, principios e ideología, con la hoy ex – panista.

Por otro lado la izquierda mexicana, tiene ante si la oportunidad de demostrar la viabilidad de su programa político y de gobierno, ante la falta de resultados tangibles (para la gran mayoría de la población) de los gobiernos de derecha que ha padecido el País, replantear su papel de luchador y reformador social, y avanzar en la transición democrática, que muchos ciudadanos pensaron llegaría de la mano de la alternancia.

La responsabilidad que tiene el PRD en sus manos, es grande y debe actuar con madurez y mucha inteligencia, si quiere consolidarse como la alternativa de cambio real en el País, por que de no ser así, será desplazo por el PRI de “izquierda”.

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