
"La legalidad del comandante supremo reside esencialmente en el fallo de las instituciones y éstas han sido contundentes”.
General Guillermo Galván Galván.
Fragmento del discurso alusivo a la marcha de la lealtad 9 de febrero de 2007.
La legitimidad en política, es la base sobre la cual se sientan liderazgos y gobiernos, en el caso del gobierno, la legitimidad consiste en tener el consenso mayoritario de la población, la cual se traduce en adhesión al régimen y por tanto no sea necesario el actuar del aparato represivo para sostener la permanecía del sistema político.
Por tal razón, todo gobierno busca generar la confianza ciudadana; en el caso del Presidente Calderón, quien llego al poder en un proceso marcado por un clima de desconfianza sobre el resultado de la elección del 2 de julio del 2006, la búsqueda de la legitimidad se ha vuelto frenética.
La falta de legitimidad en el gobierno de Calderón, tiene muchas causales, pero podemos mencionar algunas de la mas importantes: fue un proceso in equitativo, con profundas intrusiones del Estado y sus instituciones, una institución electoral marcada por la desconfianza desde el momento mismo de su nombramiento, la campaña de terror lanzada contra el principal opositor al régimen, y la participación desmedida de capitales a favor del candidato oficial.
Esto genero un caldo de cultivo, que después dio origen a la no aceptación de la derrota. Por otro lado, a ciencia cierta la mayoría de los Mexicanos, tanto los que votaron por Calderón, como los que votaron por López Obrador, tampoco saben si su candidato gano o perdió limpiamente.
Ante la condiciones propicias para el desconocimiento del régimen por la mayoría de la población, fortalecer los vínculos con los aparatos de seguridad (represivos) del Estado, se ha vuelto tema recurrente en el discurso oficial. Disfrazando su miedo (fundado) causado por la falta de legitimidad y su política de fortalecimiento de la posición castrense, en lo que bautizaron como la madre de todas las guerras contra la inseguridad y el crimen organizado.
Que si bien buscaba al mismo tiempo ganar legitimidad, por ser este uno de los capítulos con más déficit en el gobierno y justo reclamo ciudadano; la madre de las guerras, no ha dado el resultado que la población esperaba. Otra política en el mismo rubro, es la extradición de “capos” de los cárteles, que en su mayoría, “los de más grueso calibre”, fueron aprendidos en otros sexenios.
La militarización de los Estados y las ciudades donde gobierna la oposición, así como el caso de Oaxaca, no son casuales, pues saben que es en estos lugares donde, se pueden gestar los movimientos políticos y ciudadanos que pongan en jaque al sistema.
El endurecimiento del discurso de la alta elite militar, donde se adjudican la lucha republicana y democrática del País, recuerda aquellos dictadores golpistas de centro y sur América, quienes tienen su valuarte en el General Augusto Pinochet.
La aplicación laxa del decálogo neoliberal, seguirán generando mayor presión económica en los clases mas empobrecidas del País, y adelgazaran la llamada clase media nacional, con lo cual lejos de generar la tan ansiada legitimidad del gobierno federal, generaran mas episodios de inestabilidad social y por consecuencia también politica, y como preludio, lo visto en el caso de la tortilla.
Por lo cual las Fuerzas Armadas en el País, se verán orilladas (con o si el consenso de las mismas) a restablecer el orden y nuevamente, se volverá a teñir de rojo el uniforme verde olivo, que hoy porta Calderón en sus actos con la milicia.
Sin duda el Plan DN3 ayudo al Ejercito Mexicano, a lavar la mala imagen y opinión que los mexicanos tenían sobre esa institución, la cual estaba de sobra fundada y motivada por las actuaciones del 2 de octubre de 1968 y el jueves de corpus, así como la guerra sucia que vivió el País en las décadas de los setentas y ochentas.
Los Generales han hecho mal sus apuestas: la legalidad y la legitimidad no se encuentra en las instituciones, se encuentra en el pueblo, y atentar contra el pueblo es destruir la nación desde sus cimientos.
Debemos alzar la voz y oponernos férreamente a la concentración de facultades que nuestra constitución le entrega las autoridades civiles, tenemos la obligación de oponernos a la concentración de mas poder en manos de los militares, no debemos jugar con fuego, la ambición y el poder desmedido, no solo afecta a las elites políticas y económicas, también enferma a las cúpulas militares, y la historia esta llena de esos pasajes y personajes, por mencionar solo uno, quien fue unos de los mas grandes estrategas militares que termino autoproclamándose emperador: Napoleón.
La misma historia con su fuerza inexorable nos demuestra que los regimenes militares terminan eliminando las libertades civiles y asfixiando a la Republica Democrática, la cual en nuestro caso aun esta en gestación.
General Guillermo Galván Galván.
Fragmento del discurso alusivo a la marcha de la lealtad 9 de febrero de 2007.
La legitimidad en política, es la base sobre la cual se sientan liderazgos y gobiernos, en el caso del gobierno, la legitimidad consiste en tener el consenso mayoritario de la población, la cual se traduce en adhesión al régimen y por tanto no sea necesario el actuar del aparato represivo para sostener la permanecía del sistema político.
Por tal razón, todo gobierno busca generar la confianza ciudadana; en el caso del Presidente Calderón, quien llego al poder en un proceso marcado por un clima de desconfianza sobre el resultado de la elección del 2 de julio del 2006, la búsqueda de la legitimidad se ha vuelto frenética.
La falta de legitimidad en el gobierno de Calderón, tiene muchas causales, pero podemos mencionar algunas de la mas importantes: fue un proceso in equitativo, con profundas intrusiones del Estado y sus instituciones, una institución electoral marcada por la desconfianza desde el momento mismo de su nombramiento, la campaña de terror lanzada contra el principal opositor al régimen, y la participación desmedida de capitales a favor del candidato oficial.
Esto genero un caldo de cultivo, que después dio origen a la no aceptación de la derrota. Por otro lado, a ciencia cierta la mayoría de los Mexicanos, tanto los que votaron por Calderón, como los que votaron por López Obrador, tampoco saben si su candidato gano o perdió limpiamente.
Ante la condiciones propicias para el desconocimiento del régimen por la mayoría de la población, fortalecer los vínculos con los aparatos de seguridad (represivos) del Estado, se ha vuelto tema recurrente en el discurso oficial. Disfrazando su miedo (fundado) causado por la falta de legitimidad y su política de fortalecimiento de la posición castrense, en lo que bautizaron como la madre de todas las guerras contra la inseguridad y el crimen organizado.
Que si bien buscaba al mismo tiempo ganar legitimidad, por ser este uno de los capítulos con más déficit en el gobierno y justo reclamo ciudadano; la madre de las guerras, no ha dado el resultado que la población esperaba. Otra política en el mismo rubro, es la extradición de “capos” de los cárteles, que en su mayoría, “los de más grueso calibre”, fueron aprendidos en otros sexenios.
La militarización de los Estados y las ciudades donde gobierna la oposición, así como el caso de Oaxaca, no son casuales, pues saben que es en estos lugares donde, se pueden gestar los movimientos políticos y ciudadanos que pongan en jaque al sistema.
El endurecimiento del discurso de la alta elite militar, donde se adjudican la lucha republicana y democrática del País, recuerda aquellos dictadores golpistas de centro y sur América, quienes tienen su valuarte en el General Augusto Pinochet.
La aplicación laxa del decálogo neoliberal, seguirán generando mayor presión económica en los clases mas empobrecidas del País, y adelgazaran la llamada clase media nacional, con lo cual lejos de generar la tan ansiada legitimidad del gobierno federal, generaran mas episodios de inestabilidad social y por consecuencia también politica, y como preludio, lo visto en el caso de la tortilla.
Por lo cual las Fuerzas Armadas en el País, se verán orilladas (con o si el consenso de las mismas) a restablecer el orden y nuevamente, se volverá a teñir de rojo el uniforme verde olivo, que hoy porta Calderón en sus actos con la milicia.
Sin duda el Plan DN3 ayudo al Ejercito Mexicano, a lavar la mala imagen y opinión que los mexicanos tenían sobre esa institución, la cual estaba de sobra fundada y motivada por las actuaciones del 2 de octubre de 1968 y el jueves de corpus, así como la guerra sucia que vivió el País en las décadas de los setentas y ochentas.
Los Generales han hecho mal sus apuestas: la legalidad y la legitimidad no se encuentra en las instituciones, se encuentra en el pueblo, y atentar contra el pueblo es destruir la nación desde sus cimientos.
Debemos alzar la voz y oponernos férreamente a la concentración de facultades que nuestra constitución le entrega las autoridades civiles, tenemos la obligación de oponernos a la concentración de mas poder en manos de los militares, no debemos jugar con fuego, la ambición y el poder desmedido, no solo afecta a las elites políticas y económicas, también enferma a las cúpulas militares, y la historia esta llena de esos pasajes y personajes, por mencionar solo uno, quien fue unos de los mas grandes estrategas militares que termino autoproclamándose emperador: Napoleón.
La misma historia con su fuerza inexorable nos demuestra que los regimenes militares terminan eliminando las libertades civiles y asfixiando a la Republica Democrática, la cual en nuestro caso aun esta en gestación.
2 comentarios:
Inche wesos, te la rifas cabron, esta muy bien explicado esto del "desmadre" que se ocasiono por las elecciones pasadas, aunque esperemos que no pase a mayores como en otros paises que la fuerza militar ha tenido que intervenir...
TRATADO DE (I)LEGITIMIDAD
La legitimidad en nuestro país nunca ha sido prioridad y no con este planteamiento valido este hecho, solo lo refrendo como reseña negativa de la realidad mexicana, adjudicada desde el extranjero.
Mientras Europa dejaba a tras la edad media, España lograba llegar a nuevos territorios con las inercias del oscurantismo y las implantaba a la fuerza, simulado de progreso y bienestar. En esa ocasión la legitimidad de nada sirvió al proto-mexicano, solo acrecentó mas sus diferencias y las pugnas facilitaron la intromisión extranjera.
La legitimidad de la independencia nunca busco atenciones generales, solo planteamientos de adecuación particulares y que al tiempo solo sirvieron para decantar la pérdida de la mitad territorial y más por falta de control que de legitimidad se otorgo la libertad.
La legitimidad de la reforma solo genero a un mediano plazo el exabrupto dictatorial de Díaz y con el beneplácito de la Oligarquía.
Con la legitimidad Revolucionaria, se decanto la vuelta de los mismos personajes y con el partido de estado mas longevo del planeta.
Y la historia del 68 como anécdota sangrienta, en donde de nuevo la legitimidad no tuvo interés efectivo.
En el 88 su total falta de legitimidad en el resultado electoral, marco el camino actual…
Y aun yo, con este planteamiento no soy legítimo, por atender solo el sentido critico por referencia y descontinuar la tuya….en fin….
Esperemos que a esta cita de legitimidad la historia se reivindique…
Publicar un comentario