Los hechos violentos que se han presentado en Estado, en todas las regiones, lo mismo en el sur que en el norte, sin olvidar el centro o la misma capital, hablan de lo generalizado y diseminado del poder de acción de los grupos delictivos.
Las criticas al gobierno se están dando al por mayor, sin embargo, pocos hablan de las causas y orígenes de la violencia, y la manera en que la sociedad debe enfrentarlos.
No podemos cerrar los ojos y decir que los crímenes cometidos contra agentes de las corporaciones policíacas, son hechos aislados, ni tampoco podemos conformarnos con el clásico discurso de ajuste de cuentas.
Sin ser un experto en el tema de la seguridad publica, pero si un observador critico, puedo decir, que saltan a la vista serios problemas estructurales en las instituciones encargadas de la seguridad pública y la procuración de justicia.
Ambas ramas, que son las encargadas de velar por el imperio de la Ley y del estado de derecho, se encuentran descoordinados, sin una dirección clara, sin objetivos definidos y en muchos casos, coludidas con los delincuentes.
En primer término, la seguridad publica, entendida esta, como la acción de Estado, encargada de velar por la integridad física y patrimonial del ciudadano, pasa principalmente por la labor preventiva del delito.
Es en este renglón, en el de la prevención, donde menos herramientas legales, financieras y hasta logísticas, existen para llevar acabo tan importante tarea, ya que se debe evitar que se cometan los delitos, y la instancia de procuración de justicia, en teoría debiese ocuparse menos, si la prevención funcionara. En términos coloquiales, tapar los pozos antes que se ahoguen los niños.
Por tal razón, estoy convencido que la instancia de las policías preventivas municipales, deben ser fortalecidas, capacitadas, dotadas de las herramientas jurídicas y de las armas necesarias para la prevención, de actos de delincuencia común y crímenes relacionados con la aportación de armas de fuego de uso exclusivo del ejercito y narcotráfico, que son las que se llevan las 8 columnas casi a diario en cualquier localidad, grande o pequeña de Sonora.
Por tanto, creo que el esfuerzo fiscal que se realizo en crear la Policía Estatal Preventiva (mejor conocida como “los rojos”), no dio el resultado que se esperaba, ya que se encuentra desarticulado del primer principio de control para garantizar la seguridad: del territorio.
Dicha corporación, se dedico a viajar de un lado a otro de la Entidad, participando principalmente en conflictos sociales, más que de seguridad.
Esa fuerte inversión, en edificios, vehículos, armas, capacitación, uniformes y hasta programas de televisión, tuvieran un mejor desempeño, si se hubieran destinado a fortalecer las corporaciones municipales de las comunidades con mas altos indicies delictivos en el Estado, y fortalecer y ampliar la capacidad de acción de la Policía Judicial del Estado.
Por otro lado no debemos perdernos en la facilidad de llamar a los militares para que resuelvan los problemas de la autoridad civil, debemos pugnar por la creación de nuevas leyes que faculten y potencien a los aparatos de seguridad pública y de procuración de justicia.
Otro asunto importante que pueden hacer nuestros legisladores federales, es revisar la Ley de Federal de Armas, y eliminar las trabas burocráticas, para que el ejército pueda abastecer del equipo necesario a los Estados y los Municipios en función de sus necesidades y capacidades financieras; Por que en este momento, un municipio ni teniendo la voluntad y los recursos para equipar a sus agentes puede hacerlo, debido a ese control que las fuerzas castrenses tienen sobre las armas, pero solo la de los policías, por que las de los delincuentes no hay quien las controle.
El Estado tiene que echar mano de todos los recursos a su alcance para poner fin a esta ola de violencia que se ha desatado, esperemos que las medidas tomadas por el Ejecutivo, de remover al comandante de “los rojos” y poner en su lugar a un “judicial”, puedan ayudar a mejorar la coordinación, y con ello restablecer la paz social, que se ha visto perdida en estos últimos días. Al menos démosle el beneficio de la duda.
martes, 6 de marzo de 2007
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