Kart Von Clausewitz, en su libro “De la Guerra” hace una afirmación que reduce toda esperanza de una guerra civilizada: “Muchos espíritus dados a la filantropía podrían fácilmente imaginar que existe una manera artística de desarmar o abatir al adversario sin un excesivo derramamiento de sangre, y que esto sería la verdadera tendencia del arte de la guerra. Se trata de una concepción falsa que debe ser rechazada, pese a todo lo agradable que pueda resultar”.
La aparición de nuevas potencias nucleares o en los umbrales de serlo, empiezan a cambiar los intereses geopolíticos de las grandes potencias económicas y militares.
Buena parte de que una guerra no hubiera estallado durante las sesentas y hasta principios de los noventas, se debe al poder disuasivo de las armas nucleares que desarrollaron los países aliados en la OTAN y los pertenecientes al Pacto de Varsovia. Comandados Por Estados Unidos de Norte América y la Unión de Republicas Soviéticas Socialista ahora extinta, respectivamente.
Ese equilibrio por el miedo mutuo a destruirse hasta los cimientos, al mismo tiempo se volvió un club muy exclusivo: el de las potencias nucleares; cuyos derechos de membresía incluyen el colonialismo e imperialismo desmedido, derecho soberano global y el respeto de los otros socios.
Todos los países socios del club nuclear, sin diferencias ideológicas, es decir, todos hoy en día son capitalistas, se han consolidado como economías imperiales. Han hecho guerras y han controlado regiones, saqueado recursos estratégicos de otros países y se han aliado con el fin de que ese exclusivo club no tenga más miembros.
Sin embargo los lideres de pequeñas naciones como Irán, Paquistan y Corea del Norte, han iniciado el desarrollo de sus propios proyectos de tecnología nuclear y atómica; Considerando que casi cualquier país tiene el grado de desarrollo tecnológico equiparable con el de los años 30 que fue cuando se desarrollo la tecnología nuclear básica, en estos momentos, se podría decir que cualquier Estado puede desarrollar armas de destrucción masiva.
Esto por supuesto tiene una lógica, evitar ser el siguiente país a ocupar en la lista de las potencias, en el caso de Irán, cuyas reservas petroleras son de las más bastas del planeta, se vuelve un blanco obligado y jugoso, debido a la sed energética de occidente.
En los próximos años veremos una fuerte política de militarización de los países productores de petróleo (que aun no cuentan con arsenal atómico), tanto de armas nucleares como convencionales.
En América, el gobierno de Venezuela, en fechas pasadas adquirió 100, 000 fusiles AK 103 (Cal. 7.62 x 39), así como la fabricación local del mismo fusil bajo licencia del fabricante, con lo cual, Venezuela se vuelve autosuficiente en el área de armas largas personales; compro además, 50 helicópteros artillados MI-16 y 24 aviones caza-bombarderos SU-30 con tecnología de ultima generación y un sin fin de equipamiento militar.
Y no dudo ni un segundo, que la alianza estratégica que se ha formado con Irán, en un futuro puede incluir el intercambio de tecnología nuclear.
Las armas nucleares pueden tener un doble propósito, destruir a un enemigo, o evitar que el enemigo ocupe determinada región, incluyendo una parte del propio país invadido.
Por ello, un desarme por medio de la fuerza, es decir atacando las instalaciones de enriquecimiento de uranio y silos de lanzamiento de misiles, puede generar una reacción y detonar las misma armas, dejando estéril e inhabitable bastas cantidades de terreno, que al mismo tiempo pueden ser los que se busca controlar para extraer los recursos del subsuelo.
Si acudimos de nuevo a Clausewitz, quien argumentaba que el desarme del enemigo es siempre es el objetivo de toda acción militar, los planes de guerra de los Estados Unidos contra Irán, terminan por consecuencia lógica en un nuevo escenario de guerra nuclear, por que este país al mismo tiempo es una Republica Islámica, no dudara un segundo en utilizar su poder atómico contra el enemigo incluso, en su propio suelo, acudiendo a otro principio fundamental de la guerra: la resistencia.
Los líderes de estas neopotencias, actuaron bajo el antiguo y sabio axioma: Si vis pacem, para bellum (si quieres paz, prepárate para la guerra).
Comentarios a obedcastilloreyes@yahoo.com.mx
miércoles, 7 de marzo de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario