miércoles, 31 de octubre de 2007

EL MAL DE LAS VACAS LOCAS DEJO INGLATERRA Y LLEGO A SONORA.

Todo empresario, grande o chico sabe que la logística juega un papel fundamental en el éxito de su compañía, lo saben también los militares y los buenos operadores políticos.

Una vez, a un amigo que se dedica a la ganadería y agricultura en poca escala, le hice una pregunta sobre la logística de su negocio, ¿por qué a los cerdos los trasladan vivos?, si es algo que es grotesco a la vista, ya que después de ver las granjas porcícolas y la manera en que trasladaban a esos animales lo menos que se me antoja es comer una chuleta.

Me respondió rápidamente: lo que pasa es que pasa –me dijo- es que así el producto llega fresco a su destino y no ocupa refrigeración. Luego le pregunte, ¿entonces por qué las vacas si se sacrifican, para trasladarse a las grandes ciudades?, no seria mejor hacerle igual que con los cerdos, para que la carne fuera fresca y no congelada, y me dijo: lo que pasa es que sale muy caro, por que pesan mucho y en píe son muy bultosas y difíciles de manejar.

Cuando se sacrifican, van sin líquidos, sin piel, sin pesuñas, sin viseras y sin cuernos –ya vez que dicen…dicen que pesan mucho- y riéndose siguió caminando hasta salir del corral, por en medio de las alambradas de púas que delimitaban el chute.

Le comento amable lector, que recordé esa plática a raíz que, durante este sexenio esta de moda ser vaquero, y supongo que ser vaquero implica tener vacas o al menos cuidarlas, por que de no ser así, si solo fuera el gusto por los equinos, seria jinete.

Así hay personas que confunden las vacas preñadas con las paridas ó las gallinas echadas con las ponedoras y en este caso los vaqueros con los jinetes, al final de cuentas es solo otra moda sexenal, que perdurara (y ello implica por supuesto que se siga financiando desde la oficina mas refrigerada que un termoking para trasladar vacas en canal) solo si el gobernador también es vaquero u jinete.

Mover cuatro mil caballos no es asunto menor, talvez desde la revolución no hay una marcha ecuestre de esa magnitud, pero además dichos animales se trasladan en tren hasta las cercanías de los campos de batalla, considerando además que a principios del siglo pasado el caballo era el medio de transporte mas usado en todo el mundo. Era lógico que el número de estas bestias fuera exponencialmente mayor al que hoy puede encontrarse en cualquier rancho o ciudad, pero además el caballo era la tracción de los instrumentos de cultivo.

Por ello resulta cómico, que la guerra de números de jinetes y caballos blancos y rojos por ambos bandos ocupe el tiempo de la clase política sonorense, cuando además al conteo objetivo resultan que son cifras más maquilladas que cualquier payaso de rodeo. Los famosos acarreos usados en las campañas políticas han alcanzado a otras especies, antes los celestes decían que los acarreados eran borregos, hoy por hoy los acarreados son caballos.

El problema ahora es que al parecer el mal de las vacas locas, ha empezado a brotar en los establos y caballerizas celestes, pero se piensa que en esta cuadra eran mas los jinetes que vaqueros, pues cuando decidieron lanzarse en campaña a lomo de equino, tal como lo hiciera el ancestro militar, no tenían idea de lo que esto significa en términos de logística.

Es obvio que el vaquero celeste, que no es ni empresario ganadero, ni estratega como el antepasado militar y mucho menos operador político, o al menos que se pueda decir de éxito mediano.

A modo de conclusión puedo deducir, es mal ganadero pues no sabía que mover vacas es igual o mas complicado que mover caballos; mal estratega, por que no planeo su logística a fin de poder superar, la experiencia que traen consiguió los organizadores de la fiesta equina, y por tanto no hubo mas jinetes blancos que rojos; y mal operador político, por que cualquiera sabe que si anuncias tu presencia a un evento político al cual no estas invitado y que llevaras a tu contingente, los organizadores doblaran esfuerzos para no verse superado por los colados, que tienen el aparato de la ganadera, de los municipios y del estado. Y como colofón, los organizadores les regalaron a medio mundo, camisas rojas de tal forma que me atrevo a apostar que muchos simpatizantes del vaquero celeste en esa región andaban de rojo.

Las cabalgatas, como fiesta popular al igual que la Expo – Gan, y otras fiestas tradicionales, es una manera de llevar música y cantantes de buen nivel a lugares donde por sus condiciones nunca harían un concierto y además convivencia no se si muy sana, pero convivencia al fin; los voceros que dicen que esto de las cabalgatas es una especie de rescate cultural, seguramente su literatura favorita ha de ser el libro vaquero.

No hay comentarios: