Hay un sentimiento y una conducta que afloran en algunos integrantes de clase política sonorense en estas fechas de fiestas decembrinas y también en algunos medios de comunicación, sus corresponsales y colaboradores: el sentimiento de solidaridad con los marginados y la conducta compulsiva de querer ser todos expertos en materia de administración y gasto público.
Ciertamente es en estas fechas, cuando la gente se entera de cómo, en que y por quien se gasto el dinero público, de igual manera que se piensa hacer para el próximo año con esos recursos. Pero también es durante el ultimo mes del año, cuando algunos medios de comunicación señalan la pobreza y marginación que durante todo el ejercicio fiscal nunca vieron u objetaron, ya sea por durante estas fechas los niños huérfanos y desamparados se venden bien, y los políticos y la alta sociedad quieren tomarse la foto haciendo una obra de “caridad”, con la que buscan absolver sus pecados y conciencias; ò por qué es en estas fechas definen los presupuestos, y como decía un ranchero de mi pueblo: “cochi que no chilla, no le toca chichi”; y se vuelcan todos a tratar de encontrar las anomalías, deficiencias, excesos e irregularidades en el ejercicio del gasto público.
Cualesquier que sea el móvil de estos medios y políticos, contribuyen de manera mediana a informar a la sociedad: a los pobres, que existen personas en situación de pobreza extrema, a los burócratas que tienen nuevos compañeros, al contribuyente que tendrá que pagar mayores impuestos, etc.
Informan también, que existe un alto costo del gobierno, que no se invierte lo suficiente y que todo se destina al pago de elevadísimos sueldos, si se compara con los que ofrece el sector privado.
Sin embargo existen preguntas y argumentos que siempre permanecen sin tener la oportunidad de ser debatidos y discutidos por la sociedad en su conjunto.
Algunas de esas preguntas subyacentes han ocupado algunas horas de comentarios y análisis, así como litros de café y kilos de tabaco, para llegar a una idea definida; por ejemplo: ¿Cuál seria el sustituto a la obra de caridad, desde el punto de vista civil? La respuesta pudiera ser la justicia social. ¿Qué podemos hacer con el excesivo costo de la burocracia? En este punto las respuestas son un poco más extensas, pudiera decir algún ciudadano común, que los corran a todos, que les bajen el sueldo, que les quiten sus prestaciones superiores a las de la Ley. En términos estricto eso seria justicia, pero dichos planteamientos no se apegan al derecho, por lo que si se pudieran bajar el salario a cualquier clase de trabajador gubernamental o no, la clase política ya abría bajado el salario mínimo.
Es claro que la alternativa de la reversa el riesgosa para todos, pero si podemos aplicar un freno que permita que en el mediano y largo plazo el costo del personal gubernamental vaya disminuyendo.
Desde la izquierda mexicana, se ha pregonado la necesidad de reducir el gasto burocrático, ajustando a los mandos altos y medios, que sin duda gozan de canonjías que ningún trabajador del sector privado cuenta; ejemplo: servicios médicos por los sistemas de salud del Estado y servicios de gastos médicos mayores para sí y su familia, fondos especiales de retiro, seguros de vida, viáticos, compensaciones, bonos de productividad, sin contar que los salarios, aguinaldos y vacaciones, son mas amplios.
Estoy convencido que reduciendo estos costo, representara un ahorro importante para las finanzas publicas, sin embargo creo que los ajustes también deben ir hacia la burocracia media y los propios trabajadores de base.
Si usted, tiene la oportunidad de conocer en un super a una cajera, a un afanador, a un chofer, a una secretaria pregúntele cuanto gana al día; y si tiene tiempo haga una solicitud por medio de la Ley de Transparencia, a cualquier dependencia pública, sobre cuanto le pagan a empleados con las mismas funciones. Alguien dirá, lo que pasa es que los salarios en la iniciativa privada son muy bajos, o en su defecto en el gobierno los salarios son muy altos.
En Brasil, recientemente se aprobó una Ley que prohíbe el estallamiento de huelgas en los servicios públicos y de vital importancia para el Estado. Es decir con esta Ley los sindicatos de empleados gubernamentales perdieron la principal arma de coerción que tenia frente al titular de la administración pública. Y con ello gana la sociedad por que los recursos públicos se destinaran a inversión pública y no solo a satisfacer las necesidades económicas personales y familiares de los empleados del gobierno.
Algunos correligionarios me acusaran de reaccionario, de ser de derecha, o creerme integrante de la COPARMEX o de la Secretaria de Hacienda, pero estoy convencido que si no se toman mediada urgentes en todos los niveles burocráticos, en los tres ordenes de gobierno y en los tres poderes, el costo lo seguiremos asumiendo usted y yo, con impuestos mas altos cada año y con menores beneficios por el pago de dichos impuestos, por qué todos los recursos irán a parar a los bolsillo de particulares, y como siempre cuando acabe el maratón Guadalupe – Reyes, y se haya acabado el ultimo centavo de su aguinaldo, y empiece la cuesta de enero, se dará cuenta, que subió el alumbrado público, el agua, los panteones, los rastros, las gasolina, la comida, las placas, las licencias, el alcohol, el tabaco, las colegiaturas, por que la burocracia no tiene llena.
miércoles, 12 de diciembre de 2007
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